Por Aquiles Olivo Morel La Cancillería explica, como único argumento de peso, que procura guardar discreción tras expulsar a nueve diplomáticos cubanos, representantes de un país que atraviesa importantes dificultades económicas, sociales e internacionales. El triunfo de la Revolución Cubana alejó a la isla de Estados Unidos desde el momento en que Fidel Castro proclamó el carácter socialista del proceso revolucionario. A partir de entonces se produjeron numerosos desencuentros entre ambos países, una situación que se ha prolongado hasta nuestros días. Las relaciones con todos los países del área también sufrieron las consecuencias de tener relaciones con un país cuya estructura política era totalmente diferente y con el espíritu de expandirse a otros lugares. Frente al poder hegemónico que ejercían los Estados Unidos en aquella época, Fidel Castro procuró garantizar la estabilidad de la isla recurriendo a los países de la órbita socialista. La caída del bloque socialista dejó a Cuba sin su principal respaldo estratégico y contribuyó a las dificultades que enfrenta en la actualidad. La inestabilidad ha continuado hasta nuestros días. Se trata de una compleja realidad que afronta el pueblo cubano. El “bloqueo económico” supuestamente ha impedido que el régimen de La Habana tenga intercambio comercial, primero con los EE.UU. y luego los demás países que giran en torno a su órbita. Las restricciones han dificultado la entrada de insumos agrícolas, productos médicos, alimentos y equipos necesarios para el desarrollo productivo de la isla. Por igual, esa actitud llega a los vínculos diplomáticos, muchos de ellos con cautela a la hora de establecer cualquier tipo de relación. Este ha sido el caso de los recientes diplomáticos expulsados del país, quienes entienden que la República Dominicana (RD) estásubordinada a los lineamientos de los EE.UU. La geopolítica se desarrolla actualmente de manera muy sutil en el ámbito de los planes de un país como EE. UU.,que pretende seguir conservando o expandiendo sus dominios. En siete días deberán regresar a su país de origen para, a través de su respectiva cancillería, tratar de conseguir algún tipo de protección de los intereses de Cuba en la RD. Gran parte de los alimentos utilizados enel sector turístico de Cuba, recientemente en expansión y desarrollo, llegan desde la República Dominicana. Las nuevas técnicas de producción de arroz; la experiencia de los rubros agrícolas básicos, se están aportando también de la RD a los cubanos. Son muchas las áreas que en este breve tiempo de tranquilidad se han emprendido entre ambos países. No se conoce a ciencia cierta qué tipo de presión ejerció el país norteamericano sea sutilmente con el canciller o el presidente para que tomaran una decisión compleja, en un momento que se sabe la presión sobre el régimen cubano. Algunos analistas sostienen que Estados Unidos ha incrementado su influencia sobre diversos procesos políticos en la región, fijando su atención en los procesos electorales recientes; En fin, la situación internacional de Irán demoró un poco la agenda del presidente Trump en América. Ahora se trata de ver si realmente en su visión de los recientes acontecimientos podría disponer de algún tipo de informe de la fragilidad en que se encuentran, aun de pie en un contexto totalmente adverso. Ese mensaje no deja dudas: En lo adelante le viene al régimen cubano una escalada diplomática tendente a impulsar la ruptura de relaciones con los países que aún sostienen cierta área de la economía. Según esta interpretación lograron interrumpir el suministro de crudo de Venezuela; presionaron a México, que de algún modo se veía como sustituto y, ahora presionan expulsando la legación diplomática desde la RD. Cualquier tipo de relación existente que implique sostener la vida en Cuba, en lo adelante buscará algún mecanismo para afectarla. La estrategia parece lograr un aislamiento total de los cubanos para sentarlos a la mesa de la negociación debilitados. A pesar de que el gobierno de Díaz-Canel viene impulsando algunas medidas para abrirse al desarrollo de la inversión extranjera no parecen ser suficientes para alcanzar algún tipo de confianza. La población cubana desde hace años ha venido reclamando apertura, una nueva manera de afrontar la crisis, a lo que el gobierno ha respondido con medidas poco creíbles. La presión internacional probablemente continuará hasta aumentar la fragilidad económica y política del régimen. Sus críticos consideran que ese escenario podría conducir a negociaciones orientadas hacia reformas democráticas, elecciones competitivas y una mayor apertura económica. Navegación de entradas Lo público también nos pertenece: el desafío de cuidar nuestros hospitales Cuando el amor se convierte en cadena: Bowen y la diferenciación del yo en nuestras culturas