Por José De los Santos Hiciano El fenómeno del marxismo en la actualidad no se comporta de la misma manera en todos los países. En naciones como Estados Unidos, España, Inglaterra, México, Venezuela, Perú etc., se ha producido en las últimas décadas una revitalización de esa ideología que polariza con las corrientes de derecha neoliberal. En cambio, en la República Dominicana podríamos afirmar que, a partir de los años 90 del siglo pasado, nuestras ideas políticas han sufrido una corrida ideológica hacia el conservadurismo, lo que a su vez ha implicado un desvanecimiento de las posiciones teóricas defensoras de los intereses de la clase obrera dominicana. Analizar la realidad del marxismo en la República Dominicana actual implica revisar tanto factores históricos profundos como la dinámica política, económica y cultural del país. El pensamiento marxista local, que tuvo un notable auge intelectual y de resistencia armada entre las décadas de 1960 y 1970, se enfrenta hoy a un escenario de marginalidad política y electoral. En este somero análisis sobre la cuestión hemos identificado, al menos 20 razones estructurales, ideológicas y coyunturales que explican la crisis del marxismo en el contexto dominicano actual: I. Factores Históricos y Represión Estructural 1. El trauma histórico de los Doce Años de Balaguer (1966-1978): La persecución sistemática, el asesinato y la desaparición de los principales cuadros e intelectuales de la izquierda revolucionaria desarticularon y descabezaron al movimiento en su momento de mayor arraigo social. Esa política de exterminio de líderes e intelectuales de nuestra izquierda marxista fue patrocinada, dirigida y ejecutada por la CIA, tanto directamente como a través de sus adláteres a nivel interno. 2. El impacto geopolítico del «Fin de la Historia»: Al igual que a nivel global, la caída del bloque soviético y el colapso del socialismo real generaron una crisis de legitimidad y un fuerte desencanto ideológico en la academia y los núcleos militantes dominicanos. II. Dinámica del Sistema de Partidos y Absorción Política 3. El papel histórico del PRD y el PLD: Ambos partidos, fundados o transformados bajo premisas inicialmente progresistas o de liberación nacional, absorbieron a grandes masas populares y a la intelectualidad de izquierda, canalizando el descontento social hacia el reformismo y la socialdemocracia. 4. La desideologización y el pragmatismo electoral: El sistema de partidos dominicano evolucionó hacia el clientelismo y el transfuguismo, donde las maquinarias electorales compiten por recursos y cuotas de poder del Estado, dejando de lado los debates programáticos o de lucha de clases. 5. El fenómeno de la cooptación estatal: Muchos antiguos cuadros marxistas y revolucionarios se integraron formalmente a las estructuras gubernamentales de los partidos tradicionales a partir de los años 90, debilitando el activismo de base e independiente. III. Mutación de la Estructura Económica y Social 6. Desindustrialización y debilidad del movimiento obrero: El modelo económico dominicano mutó de la agroexportación y los ingenios azucareros (donde el sindicalismo tenía fuerza) hacia los servicios, el turismo, las zonas francas y las remesas. Esto fragmentó a la clase trabajadora tradicional. 7. El auge del sector informal: Más del 50% de la economía dominicana opera en la informalidad. El trabajador informal (motoconchistas, chiriperos, vendedores autónomos) tiende a identificarse más con la supervivencia individual y el emprendedurismo que con la conciencia de clase organizada. 8. El impacto de las remesas y la válvula de escape migratoria: La migración masiva hacia Estados Unidos y Europa actúa como un desagüe de la presión social. Además, el flujo constante de remesas complementa los ingresos de los sectores vulnerables sin necesidad de reformas estructurales profundas. IV. Consenso Cultural y Conservadurismo 9. La hegemonía cultural del conservadurismo: La sociedad dominicana mantiene un fuerte arraigo conservador, nacionalista y religioso (católico y de creciente peso evangélico). Las propuestas percibidas como «ateas» o rupturistas encuentran un rechazo cultural inmediato en amplias capas populares. 10. La centralidad del debate identitario y migratorio: El debate político y social dominicano está fuertemente polarizado por el tema migratorio y las relaciones con Haití. El discurso nacionalista de derecha suele instrumentalizar este eje, desplazando por completo las discusiones sobre la desigualdad económica o la plusvalía. 11. Desconexión con las nuevas agendas sociales: Mientras que en otros países la izquierda se revitalizó asumiendo el feminismo, el ambientalismo y las agendas de las minorías, en República Dominicana la izquierda tradicional ha tenido dificultades para articular estos movimientos sin fracturar sus bases tradicionales o chocar con el conservadurismo general. V. Debilidades Internas del Movimiento 12. El dogmatismo e inmovilismo teórico: Buena parte de la militancia marxista remanente sigue utilizando los códigos, la retórica y los manuales de la Guerra Fría, lo que genera una profunda barrera comunicacional con la juventud y el electorado actual. 13. El fraccionamiento crónico (atomización): La izquierda marxista dominicana se caracteriza históricamente por su división en pequeños movimientos y micro partidos con diferencias tácticas o de liderazgo personalista, lo que les impide presentar un frente electoral unificado y competitivo. 14. Falta de liderazgos renovados y relevo generacional: Las figuras más visibles de la izquierda tradicional suelen superar los 60 o 70 años. Hay una brecha notable en la formación de cuadros jóvenes capaces de disputar el sentido común en la era digital. 15. Ausencia de éxitos de gestión local: A diferencia de Sudamérica, donde la izquierda construyó viabilidad ganando alcaldías o gobernaciones antes de llegar a la presidencia, el marxismo dominicano carece de referentes de gestión pública exitosa que demuestren capacidad administrativa al ciudadano común. VI. El Entorno Mediático y Educativo 16. Monopolio y control de los medios de comunicación: Los principales medios de comunicación de masas están en manos de corporaciones económicas o dependen fuertemente de la publicidad estatal, lo que margina o invisibiliza las narrativas críticas al modelo capitalista. 17. Desaparición del Marxismo de las aulas universitarias: La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que históricamente fue el bastión del pensamiento crítico, el marxismo y la movilización popular, experimentó un proceso de reformas pedagógicas y despolitización partidaria que redujo el estudio sistemático del materialismo histórico. 18. La cultura de la inmediatez y las redes sociales: Las dinámicas del consumo de información actual premian el contenido rápido y visual. El marxismo, que exige rigor de lectura y análisis de estructuras abstractas, compite en franca desventaja en la batalla por la atención digital. VII. El Contexto Internacional y Regional 19. El desgaste de los referentes regionales: El colapso económico de Venezuela, la deriva autoritaria en Nicaragua y el estancamiento estructural de Cuba han sido utilizados con éxito por los sectores de derecha para asociar el socialismo y el marxismo con el fracaso y la pérdida de libertades. 20. La consolidación del «Consenso del Crecimiento»: En las últimas décadas, República Dominicana ha mostrado cifras macroeconómicas de crecimiento sostenido que, aunque con altos niveles de desigualdad, alimentan la narrativa de que el modelo de libre mercado y estabilidad democrática burguesa funciona, reduciendo el apetito social por cambios sistémicos radicales. Navegación de entradas ‘Sin duda, el peor presidente de la historia de EE. UU.’ Más de 4 millones de trabajadores dominicanos pasan hambre o inseguridad alimentaria