Por Eva De los Santos.

Para aquellos que, cuando se trata de China siempre ven el vaso medio vacío, sin dudas que eligen creer que, por el hecho de que allí se permite el mercado, esa circunstancia, por sí sola, equivale a que la gran nación asiática abandonó su proyecto socialista y se abrazó al capitalismo. En cambio, los que preferimos ver el vaso medio lleno, optamos por creer, basándonos en la realidad, que, a pesar de la existencia de mercado, China es un Estado con Características Socialistas indiscutible.

 A continuación, presentamos datos que confirman nuestra tesis.

El carácter socialista de la República Popular China en su gobernanza actual se refleja principalmente en el concepto de «Prosperidad Común» (Common Prosperity), una directriz ideológica y económica relanzada con fuerza por Xi Jinping. A diferencia de los programas de transferencia directa de efectivo comunes en Occidente, los «planes sociales» en China se estructuran como estrategias masivas de desarrollo de infraestructura, erradicación de la pobreza y control estatal sobre sectores clave para garantizar la equidad.

A continuación, se detallan las principales estrategias y planes que demuestran este carácter:

1. La Campaña de Erradicación de la Pobreza Extrema (Alivio Preciso de la Pobreza)

Este ha sido el programa social más masivo del Gobierno chino en el siglo XXI. Bajo el enfoque de «alivio gubernamental directo», el Estado movilizó recursos masivos para sacar a más de 90 millones de personas de la pobreza rural extrema.

Reubicación masiva: El Estado construyó viviendas completamente nuevas y trasladó a millones de ciudadanos desde aldeas geográficamente aisladas e improductivas a comunidades urbanizadas con servicios garantizados.

Financiamiento estatal: Se asignaron funcionarios del Partido Comunista a cada aldea pobre para diseñar planes de desarrollo personalizados (infraestructura, conectividad y subsidios agrícolas).

2. El Seguro Médico Básico Universal

Para evitar que las enfermedades catastróficas arruinen a las familias (una de las mayores causas históricas de pobreza en el país), China expandió el Seguro Médico Básico, logrando una cobertura de más del 95% de su población (más de 1.300 millones de personas).

El Estado subsidia fuertemente la atención médica para los residentes rurales y desempleados a través del Fondo de Seguro Médico Nacional, regulando además de forma drástica el precio de los medicamentos mediante compras estatales centralizadas a gran escala.

3. El Sistema de Subsidios de Subsistencia Mínima (Dibao)

Es la red de seguridad social de última instancia en China. El Dibao es un programa de transferencias monetarias condicionadas gestionado por el Ministerio de Asuntos Civiles.

Garantiza que cualquier hogar cuyos ingresos per cápita caigan por debajo de la línea de subsistencia local establecida por el Estado reciba un subsidio mensual automático para cubrir alimentación y servicios básicos.

4. Vivienda Pública y Control del Mercado Inmobiliario

Siguiendo la máxima de Xi Jinping de que «las viviendas son para vivir, no para especular», el Estado interviene directamente a través de planes de Vivienda de Alquiler Asequible y proyectos de renovación de barrios marginales o zonas degradadas (shantytowns).

Los gobiernos locales están obligados a construir un porcentaje de viviendas de protección social destinadas a jóvenes graduados y familias de bajos ingresos, limitando el libre mercado inmobiliario.

5. Intervención en el Sector Educativo y Tecnológico

Dentro de los planes de «Prosperidad Común», el carácter socialista se manifiesta también en la erradicación del lucro en derechos fundamentales.

Regulación de las tutorías privadas: El gobierno prohibió por ley que las empresas de tutorías escolares operaran con fines de lucro o salieran a la bolsa, argumentando que la educación privada generaba una desigualdad inaceptable entre familias ricas y trabajadoras. 

En el «Socialismo con características chinas», estos planes no se consideran asistencialismo pasivo, sino inversiones estructurales dirigidas por el Estado para consolidar la base material del país, manteniendo la propiedad estatal sobre la tierra y los sectores estratégicos de la economía.

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