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El fascismo es un fenómeno político e ideológico complejo que surgió en el siglo XX, pero cuyos rasgos y mecanismos psicológicos y sociales pueden manifestarse de diversas formas. En su definición más concreta, el fascismo consiste en una ideología que repudia la diferencia y deshumaniza al adversario.

Es mucho lo que se ha escrito sobre Fascismo desde que el filósofo y semiólogo Umberto Eco, quien vivió bajo el régimen de Mussolini, acuñó el término «fascismo primitivo» o Ur-Fascismo para describir sus características universales. Lo cierto es que, este fenómeno ideológico ha logrado trascender a sus principales precursores: Mussolini y Hitler.

Hoy en día el fascismo no solo es el arma política principal de partidos, movimientos y agrupaciones que compiten por el poder en regiones como Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina, sino que, además, diversos organismos de inteligencia que operan en el marco de la seguridad nacional de algunas potencias, como la CIA, aplican técnicas fascistas como herramientas de sometimiento y control de los países periféricos. 

Si analizamos el fenómeno en el momento actual, no es contraproducente relacionar tratar de establecer en qué medida el comportamientopolítico como gobernante del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump reúne la características principales del fenómeno ideológico conocido como fascismo. 

En definitiva, ¿reúne Trump y su modelo de gobierno  las características de un fascista?

1. Todo fascista promueve el culto a la personalidad y ejerce un liderazgo autoritario. En el caso de Trump, el poder se concentra en la figura de él como líder carismático que se presenta como la encarnación única de la voluntad del pueblo o de la nación. Sus decisiones no se cuestionan y se le atribuye una infalibilidad casi religiosa, eliminando los contrapesos democráticos. 

2. Todo fascista reivindica el nacionalismo exacerbado y excluyente.  Trump cumple con esta característica si observamos la cruel política migratoria, el mantra del movimiento MAGA, que lo llevó al poder: Hacer que America sea Grande de Nuevo.  Este nacionalismo fascista del Movimiento MAGA no es una simple identidad cultural, sino una ideología agresiva que define la pertenencia por criterios estrictos (étnicos, culturales o políticos) y excluye activamente a quienes considera «diferentes».

3. Todo fascista se obsesiona  con un enemigo común (Chivos expiatorios). En este aspecto, el comportamiento de Trump no deja lugar a duda, porque él tiene no uno, sino varios enemigos comunes o chivos expiatorios: El narcotráfico, la inmigración, el Partido Demócrata, Irán, etc. Para unificar a las masas, el discurso fascista necesita crear o inflar la amenaza de un enemigo, que puede ser interno (minorías, disidentes, la prensa independiente) o externo (otras naciones, complots internacionales). Esto desvía la atención de los problemas reales y justifica medidas extremas.

4. Todo fascista rechaza al pensamiento crítico y al pluralismo. Es común en Trump denominar FakeNews a toda información que contradiga su línea o su retórica mitómana e hiperbólica. En el comportamiento de Trump se verifica evidentemente esa característica del fascismo. Desde su gobierno, la discrepancia se asocia con la traición. Se promueve un pensamiento único y se desconfía de la intelectualidad, la ciencia o la cultura que no se alineen con la narrativa oficial. La verdad no se busca mediante el debate, sino que la impone el régimen. Son reiterativas las críticas y los insultos de Trump a medios como la CNN y TheNew York Times.

5. El fascismo se caracteriza por promover el militarismo y por hacer apología de la violencia. A pesar de que, desde su movimiento MAGA, Trump prometió en campaña, no promover guerras, lo cierto es, que el uso brutal de la violencia en Gaza, el secuestro del presidente de Venezuela, el asesinato del liderazgo de Iran, más las amenzas en contra de Cuba, son a penas, meros ejemplos que demuestran que este personaje es un verdadero apologista del militarismo y la violencia política. En Trump, la fuerza y la acción violenta no se ven como un último recurso, sino como virtudes en sí mismas. Se idealiza la estética militar y la idea de que los conflictos sociales o internacionales se resuelven mediante la dominación y la sumisión del adversario.

6. Una característica del fascismo es el que, desde el poder controla los medios de comunicación en combinación con la ejecución de propaganda masiva.  Una de las primeras medidas de Trump cuando llegó al poder fue reconfigurar la estructura de medios de comunicación y periodistas que tradicionalmente cubrían la Casa Blanca desde la época de Reagan. En la actualidad el periodismo que cubre la Presidencia es el que goza de la confianza del gobierno y del que no se espera ningún perfil contradictor. En el gobierno de Trump el uso masivo del aparato propagandístico es vital para moldear la opinión pública. Los medios de comunicación independientes son desprestigiados e insultados permanentemente prefiriendo en cambio a aquellos medios alineados con la derecha afines que saturan el espacio público con consignas repetitivas y desinformación.

7.  El fascismo desprecia los Derechos Humanos y el Estado de Derecho. Son universalmente conocidos los insultos y descalificaciones de Trump frente a los organismos internacionales que defienden el Estado de Derecho y los Derechos Humanos, especialmente la ONU. Bajo la premisa de que la seguridad nacional o la supervivencia colectiva están en riesgo, se ignoran o violan sistemáticamente los derechos civiles y políticos. Pensemos en las graves y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos perpetradas por el gobierno de Trump en contra de los migrantes.

Raul Gomez

Por Raul Gomez

Social Media, Marketing Digital

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