Por Aquiles Olivo Morel Se ha hecho casi genérica la explicación que las empresas distribuidoras de electricidad te dan al momento de justificar el exagerado consumo, atribuyéndolo a la ola de calor e ignorando los aspectos de transparencia y gestión. Comercios, hogares, oficinas e industrias forman largas filas mientras esperan ser atendidos en las oficinas comerciales de las edes para expresar su descontento con la facturación eléctrica y su incremento. El consumo se registra en los medidores que, además de las dudas sobre su transparencia pasan a desempeñar un rol importante al momento de validar los argumentos, fuera de que los aires y otros electrodomésticos eléctricos permanezcan largas horas encendidos. Con frecuencia se cuestiona si la calidad del servicio recibido se corresponde con el monto facturado, el cual acaba alterando el presupuesto familiar del mes. El país completo está recibiendo los embates de la más asombrosa ola de calor, quizás jamás registradas; sin embargo, muchas de las reclamaciones exageran al momento de ver la proporción que se elevan las cifras finales. Y, sin dudas, los usuarios cada vez entienden que el tema de la electricidad va de mal en peor, porque no se ve que las inversiones en ese sector reflejen una disminución del KW/H, un valor que no se tiene claro al final del mes. Al pasar los días las filas se incrementan y la ira de los usuarios se expresa con palabras que retratan que el sistema eléctrico dominicano no presenta mejoría, Por el contrario, el ánimo de los usuarios parece indicar que el sistema continúa retrocediendo. El consumo a junio 2026 fue de 4,330 MW una cifra record y que podría ser un argumento válido de las empresas generadoras para explicar tan alto consumo. Sin embargo, nadie ignora que el calor obra para que se produzcan estos bruscos incrementos de la demanda. Otras de las razones fue que la demanda máxima pasó de unos 2,681 MW en 2019 a más de 4,000 MW en 2025: cerca de 52 % en seis años. ¿Cómo podría explicarse entonces una facturación por debajo de lo realmente se ha utilizado? La inconformidad de los usuarios no data de este último verano viene acumulándose desde hace años y parte de la explicación podría encontrarse en los pocos ajustes salariales en un país que ha ido cambiando sus expectativas. Y el hablar de El calor explica el aumento del consumo, no la falta de explicación. Una factura debe permitir comparar lectura anterior y actual, días facturados, kilovatios-hora consumidos, tramo tarifario aplicado, subsidio y cargos adicionales. La calidad del servicio debe ser parte de la conversación. Si el usuario afronta apagones o variaciones de voltaje y, a la vez, recibe un cobro mayor, el Estado debe explicar cómo garantiza valor y continuidad por el pago exigido. Existen otras cosas razonables: Un reclamo no debe convertirse en una carrera de obstáculos; La transparencia previene el conflicto y La eficiencia debe ser compartida. Están dentro de las preocupaciones de los reclamantes en esas extensas filas. En fin, los ciudadanos, en gran medida, están dispuesto a pagar el servicio que consumen no seguir con esa larga tradición de acudir mes tras mes con corderos incautos a entregar su dinero a las compañías que tienen mecanismo para explicar ese consumo. Navegación de entradas El socialismo está en expansión en Estados Unidos ¿La radio dejó de ser radio en República Dominicana?