Por Aquiles Olivo Morel No hace tanto tiempo que el presidente emitió un decreto para la protección de la producción de arroz, el cual venía siendo afectado por las importaciones; la Reserva Federal de los EE.UU. acaba de subir la tasa de interés, sin la anuencia del presidente Donald Trump; el conflicto de Irán, trastornando el tránsito de la exportación de petróleo y otros insumos pudieran considerarse como los elementos más importantes para augurar que la situación económica dominicana podría complicarse aun más. La República Dominicana (RD) forman parte de los países que firmaron el Tratado de Libre Comercio de Centro América y el Caribe para comercial unas series de productos exentos de arancel, el libre tránsito de todas estas mercancías, esto obliga a RD a aceptar la regla de juego contemplada en el mismo. También, podría argumentarse que cualquier decisión contraria a los acuerdos resulta nociva para el país, como el caso del arroz que fue protegido a 15 años ya transcurrido, donde los productores debieron ir preparándose para competir de igual a igual. Tampoco, debe ignorarse el desplazamiento de los Hutías en zonas hostiles, controlando todas las actividades que entorpecen el paso del comercio, especialmente la exportación del crudo hacia Occidente. Tanto el estrecho de Ormuz como vía de la producción de petróleo desde Irán hacia los países de Asia, consumidores de gran parte de su producción, como la poca esperanza de la solución de este conflicto con una negociación incentivan la incertidumbre de un posible fin de la guerra. El aumento de la tasa de interés, 0.25 puntos porcentuales por parte de la FED va a encarecer el dinero en los propios EE.UU. repercutiendo de inmediato en todos los países cercanos, cuya economía pudiera decirse están artificialmente conectada al país norteamericano. La principal motivación para tomar esta decisión radica en que la inflación se mantiene un 2%, por encima del rango meta, en una economía que sigue mostrando fortaleza. No puede ignorarse que la RD optó por dejar flotar los combustibles, anunciando todos los viernes los precios que entraran en vigor para los próximos días, estos precios han sido congelados en muchas ocasiones, lo cual, al parecer no podrá seguir sucediendo. Los precios de los alimentos de la canasta básica, la producción local de los rubros agrícolas y el desenvolvimiento en los comercios locales; además de la subida repentina del pasaje, en algunas rutas del transporte publico son las señales de que la economía empieza a resentirse. Son Pocas personas no hablan de la situación por la que se encuentran atravesando: Reducción acelerada de su calidad de vida, los ajustes que necesariamente ha tenido la obligación de poner en marcha. Otros han suspendido servicios; detenidos proyectos y, obviamente, en muchos casos detener sus iniciativas de vida. La situación global esta afectando a otros países, no solo a la RD, también los propios EE.UU. se encuentra afectado por el gasto excesivo de 38,000.0 millones de dólares, según el ultimo informe del dinero utilizado para financiar la guerra de Irán. La pregunta clave: ¿Cómo podría la RD sortear los aspectos de estas situaciones enojosas, en la que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad, porque las variables exógenas son incontrolables por su administración? Ayuda, en parte, el hecho de la diversificación de la economía, la capacidad de resiliencia mostrada en los últimos años y el formidable crecimiento reportado por las autoridades financieras. Por un largo tiempo, los dominicanos han estado recibiendo subsidio en aquellos sectores donde conviven los grupos vulnerables; habría que preguntarse si esta política de protección sería conservada o si algunas exenciones a sectores productivos serían, también, suspendidas. La capacidad de la actual administración consistiría en encontrar las mejores salidas a la actual coyuntura sin afectar a quienes históricamente han sido protegido con políticas sociales asertivas; tendría gran valor en la necesidad de conservar el dialogo evitando los conflictos sociales y por supuesto, proteger las condiciones económicas en su sanidad macroeconómica como eje fundamental del desarrollo alcanzado. Navegación de entradas ¿Qué nos está diciendo la violencia?