Por Aquiles Olivo Morel

La República Dominicana (RD) se ha convertido en el epicentro de una nueva guerra entre los EE.UU. y China por el asunto de la comercialización de tecnología de la comunicación, según la información disponible unas cinco empresas de ese ramo están dominando la actividad económica adquiriendo equipos de fabricación china, en detrimento de la norteamericana.  

Esa disputa viene de lejos: al inicio del primer mandato del gobierno de Luis Abinader Corona (2020-2024), se apresuró de inmediato a hacerle saber al gobierno chino que todo negocio que tocara las áreas estratégicas como puertos, telecomunicaciones y adquisiciones relacionadas con la seguridad interior del país estarían prohibidas en lo adelante. 

De inmediato unas cámaras de vigilancia que estaban licitadas en la UASD para ser colocada en todo el campus se habían sido realizado con estas empresas China, generando el debate con la parte comercial norteamericana en su embajada en la RD. A esta querella comercial deben añadirse las declaraciones de algunos funcionarios norteamericanos sobre la presencia de China en otros países de la región. 

Este celo se atribuye a un asunto de seguridad tecnológica y telecomunicaciones; a la importancia estratégica de la República Dominicana (RD); la competencia geopolítica entre EE.UU. y China y por supuesto, a una situación que obedece a la incursión del mercado natural de las empresas del país norteamericano. 

¿Se trata de una preocupación meramente comercial entre dos gigantes? Por supuesto que no. En muchos sectores el comercio chino es visto como normal y beneficioso. El foco principal de EE.UU. no se centra en estos productos de consumo masivo, sino en la incursión del país asiático en redes de telecomunicaciones; infraestructura digital; centros de datos y sistema de vigilancia.

Un aspecto importante en esta disputa consiste en la tecnología vinculada con la seguridad nacional. Cuando el presidente del INDOTEL afirma que el 65% de la tecnología de esa institución opera con tecnología originaria de China no se muestra la evidencia, dando a entender que se trata de una percepción suya. 

Existen evidencias concretas que sustentan la preocupación de EE.UU. por la expansión tecnológica china en la República Dominicana. La adquisición por parte de las empresas de equipos de marca HuaweiZTEHikvisionHyteraDahua y DJI ya se puede verificar, así como la cantidad de soporte brindado para expandir en las diferentes áreas esta tecnología. 

Un argumento de mucho peso para determinar el riesgo en la adquisición de estos equipos consiste en el dominio de los softwares instalados en sus respectivos sistemas operativos, los cuales podrían facilitar ataques informáticos contra cualquier organización, sin importar dónde se encuentre. Precisamente, la preocupación de EE.UU. radica en el escaso control sobre estos sistemas.

La reacción de China no se hizo esperar a través de su embajador Chen Luning quien dio a entender que se trata de una invención de los norteamericanos y que nada de eso es cierto. Por lo visto la guerra comercial entre ambos ha subido de tono, tanto China como los Estados Unidos no están dispuestos a detenerse. Las acusaciones no se limitan a la República Dominicana; hay otros países involucrados en esta disputa.

En la reconfiguración que experimenta el mundo en la actualidad este tipo de controversias estarán presentes en cada instante, sea por el celo o por una rivalidad entre dos naciones que marchan en la disputa de desplazarse una a otra. Nadie ignora que el gigante asiático en muchas ocasiones se sobrepone a situaciones como esta, sin embargo, los EE.UU no cejan en ceder espacio cuando de comunicaciones y tecnología se trata con naciones que son parte de su órbita de influencia. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *