Por Aquiles Olivo Morel La República Dominicana (RD) crece, construye y atrae inversiones. Sin embargo, mientras celebramos estos avances, una pregunta debería inquietarnos: ¿estamos preparando a nuestros jóvenes para los empleos que existirán dentro de diez años? El verdadero desafío para el país será comenzar a prepararse para los cambios que ya está experimentando el mercado laboral, como consecuencia de la irrupción de la inteligencia artificial (IA) Nadie puede negar que la IA está cambiando y desapareciendo muchos empleos tradicionales, los cuales te garantizaban cierta estabilidad, ahora surgen nuevos empleos antes desconocidos, donde la donde las destrezas por adquirir están íntimamente vinculadas a la era digital y sus vertiginosos cambios en los procesos de las diferentes áreas de la producción. Entre las necesidades más urgentes se encuentra la adaptación del sistema educativo dominicano, apegado a viejas tradiciones, al déficit de aprendizaje de calidad y un importante cambio en lo relativo a la incorporación de tecnología a la temprana edad en los procesos formativos. El pensamiento crítico, el desarrollo de nuevas destrezas, la creatividad, comunicación y ver la tecnología como un elemento aliado, en estos cambios que avanzan con tanta celeridad que cualquier demora estropearía el alcance del desarrollo requerido. El sector empresarial, sector público y sector universitario privado deben iniciar por ponerse de acuerdo en el tipo de educación que requerirán los alumnos en este mundo repleto de desafíos, en ocasiones llenos de incertidumbre y sorpresas. Si seguimos formando estudiantes para empleos del pasado, estaremos condenando a una generación a competir en desventaja en la economía del futuro. ¿Dónde están impactando estos cambios? En la banca, el comercio, en la comunicación y las empresas vinculadas al intercambio comercial exterior, y por supuesto, la amplia gama de servicios existentes en la RD. No se trata de resistirse ni de competir con la IA. Se trata de aprender a convivir con ella, utilizarla como herramienta y convertirla en una aliada para aumentar la productividad y generar nuevas oportunidades laborales. En Europa hay un sinnúmero de países que están reformando su educación para adaptarla a los tiempos actuales. Finlandia, Noruega, Países Bajos y la propia Alemania, por citar algunos ejemplos, asumen nuevas reglas en los procesos de enseñanzas. Los maestros deberán emprender un proceso continuo de aprendizaje y desempeñar nuevos roles en este modelo que alumbra y cuyo principal reto lo constituye el tiempo para empezar a presentar resultados. Los planificadores de la enseñanza en alrededor del mundo plantean nuevas hipótesis para ir deshaciéndose de los conceptos de la vieja escuela prusiana, donde el individuo asistía a los centros de entrenamientos y las escuelas para prepararse para un trabajo que le esperaba, en todas las fábricas y corporaciones que hoy ya no existen. Ese viejo modelo debe dar paso al nuevo camino que la era digital empujó con una velocidad en que apenas nos alcanza el tiempo para percatarnos. La próxima gran obra de infraestructura que necesita la República Dominicana no es una carretera ni un puente. Es una generación preparada para liderar la economía del conocimiento. Estamos en un contexto en que las oportunidades se están configurando para quienes tienen excelente dominio del mundo en que el imperio de los algoritmos está presente en las decisiones, el consumo, la vida en general y hasta nuestras actitudes. Navegación de entradas China incursiona con tecnología El socialismo está en expansión en Estados Unidos