Por Aquiles Olivo Morel

El poder de las plataformas digitales: Cómo unas pocas empresas han llegado a influir en la política, la economía y la cultura mundial. TikTok, Google, Amazon, Apple y Microsoft forman parte de la vida cotidiana de las personas. Interactúan sea en búsqueda de dudas; adquisición de bienes; pasatiempo y desempeñan algún tipo de oficio, propio de la era digital. Su uso múltiple en ocasiones alcanza lo exagerado, como ha sido el caso de las redes sociales, cuyo impacto psicológico se comienza a advertir con las legislaciones que las escuelas vienen asumiendo en toda parte. 

La adopción de estas tecnologías se ha extendido a todas las edades. Sus algoritmos clasifican perfiles según edad, intereses y hábitos de consumo para orientar campañas publicitarias cada vez más precisas. Los algoritmos se han encargado de desarrollar mecanismos para clasificar los sexos, las edades; en fin, todos los perfiles requeridos por la publicidad para emprender grandes campañas digitales en toda la red. A través de ellas nos comunicamos; trabajamos y consumimos productos y servicios. Lo sorprendente es que su principal recurso no está en las fábricas ni tampoco en los recursos naturales sino en la optimización y uso de los datos relevantes de los seres humanos. 

Recientemente Google fue sancionada en Europa, por monto de 850 millones de euros, por utilizar sus algoritmos de manera ventajosa frente a otros suplidores. Al momento de realizarse cualquier petición por la red priorizada a aquellos anunciantes de sus para sugerir al cliente que adquiere el producto. Esta capacidad tiene consecuencias económicas enormes. Gran parte del monopolio de la publicidad mundial se viene realizando a través de estas plataformas. Influyen en millones de decisiones de compras de los productos que aparecen en sus anuncios. Los clientes se inclinan al final por sus recomendaciones, aunque al final expresen algún tipo de insatisfacción. 

Por supuesto, también tienen influencia política. Se expresa a través de los debates públicos; las campañas electorales y la celeridad con que se esparcen los acontecimientos a nivel global. Una decisión tomada por una plataforma, sin duda puede amplificar determinadas ideas. Limitar otras o modificar la visibilidad de determinados contenidos. Un ejemplo de como su presencia en los acontecimientos políticos fue la denominada primavera árabe que se extendió por varios países, afectando los equilibrios de los gobiernos. 

En el ámbito cultural, también su impacto es igualmente profundo. Las modas, las tendencias musicales y los aspectos relacionados con los hábitos suelen alcanzar cierta notoriedad, a través de las redes sociales. Millones de personas son atraídas a estos ritmos musicales; los individuos buscan tendencias de la moda y la comida. Se trata de criterios comerciales donde se venden estas corporaciones digitales lanzan los aspectos con el interés de fijar en los consumidores. No existe productos, servicios y todo el aparato económico de comercialización ajeno a esta realidad de los mercados. 

Algunas advertencias sucedieron antes de que esta capacidad de influencia se desarrollara dentro de la expansión de la internet. Algunos estudios referían como al final la existencia de tantos entrantes participando de un negocio, como una regla de la economía, acabarían con construir monopolio en esta industria digital. Al analizar por separado las fuerzas o dominios en los mercados de estas corporaciones se llega a la terrible conclusión de como se proyecto se futuro monopolizando el nicho del mercado en cual participa. A la hora de establecer un buscador, por solo citar un ejemplo, Google lleva una delantera muy amplia si se observa su dominio en la red. En las ventas en línea Amazon lograron convertirse en los pioneros en desarrollar el comercio en línea; en colocar en un tiempo breve la gama de productos a la puerta de todos los consumidores. Así también ha sido con el entretenimiento digital con las redes sociales, las cuales afinan con el pasar del tiempo el alcance de sus algoritmos. 

El poder de las plataformas sociales, además de su influencia en la política, la economía, la cultura, también ha empezado a moldear los hábitos de consumos de las personas, educándolo sobre cuáles son las cosas positivas y negativas para la salud, por ejemplo. Ignorar de la presencia de esta nueva manera de contemplar el mundo, sería darle la espalda a una realidad que experimenta transformaciones sustanciales, en todos los ámbitos de la vida. El espacio ganado por estas corporaciones digitales se explica por el desarrollo del alumbramiento de la era digital, el cual tendrá un alcance decisivo en las metas de la civilización humana.  

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