Por Aquiles Olivo Morel Ese desdén por la actividad política viene de lejos. Las personas menores a los 41 años se sienten cada vez menos identificadas con las ofertas que las principales organizaciones políticas le presentan a la sociedad. Por alguna razón, su participación se ve menguada, según los estudios de mercados cuyo objetivo es identificar los diferentes motivos por los cuales cada vez menos jóvenes se interesan por esta actividad. Hay quienes aseguran que una consecuencia de las transformaciones que experimentan el mundo una de sus consecuencias inmediata consiste en los efectos que produce en la forma en las personas se integran a las organizaciones que deciden sus autoridades. Una de las repercusiones de las redes sociales consiste en como los cómo los jóvenes expresan su sentir respecto a cómo se integran a formar parte de las comunidades organizadas. En la era digital están apareciendo nuevas formas de participación; se inclinan por aceptar estos mecanismos sea por la manera de explicar sus motivaciones y por las realidades de alcanzar metas dentro de sus aspiraciones. Sería ilusorio pensar en que el uso de las plataformas como meta, Amazon, Google, Microsoft, TikTok y Apple, entre otras no están influyendo en la conducta de contemplar el mundo exterior. El impacto psicológico de las redes sociales está comprobado, pero no resulta simple categorizarlas como buenas o malas para las personas. Existen muchas investigaciones que pudieran explicar el alcance y sus efectos en los jóvenes quienes no pueden separarse al momento de definir sus decisiones de los efectos producidos por estas plataformas, las cuales de alguna manera van moldeando sus gustos y deseos, en un mundo complejo para alcanzar el desarrollo. La gran cantidad de horas dedicadas a estas van construyendo una personalidad mucho más alejada de los aspectos tradicionales. No resulta extraño como miles de hombres de los principales partidos políticos desarrollan una especie de cacería en todas las comunidades orientadas a la captación de jóvenes para integrarlos a sus respectivas organizaciones políticas. Los partidos tradicionales no representan sus intereses ni ofrecen soluciones efectivas a problemas como el desempleo, el acceso a la vivienda, la educación o el cambio climático. Esto no ocurre por igual en todos los países, sin embargo, la apatía está vinculada con la desconfianza en esta tipa de instituciones. No puede, tampoco, ignorarse de que tratan de integrarse a campañas desarrolladas a través de las redes sociales, comunitarias en muchos casos y con expresiones mucho mas directas. Estos canales vienen operando, claro está, como una consecuencia de la celeridad de los cambios, en un mundo agitado por las tecnologías. Seria imposible separar las organizaciones sociales con estas formas de comunicación, las cuales les permiten lograr acercamientos directos y creación de canales permanentes. Las consecuencias de esta menor participación pueden ser significativas. Cuando los jóvenes no intervienen en la toma de decisiones, sus necesidades y preocupaciones corren el riesgo de quedar menos representadas. Las principales causas de esa baja participación se encuentran bien definidas en la desconfianza institucional, los cambios tecnológicos, los efectos de las plataformas digitales y polarización social. Las instituciones políticas sustentaban sus crecimientos en la manera en que ideológicamente atraían a militantes y personas de con intereses bien definidos en la sociedad en que interactuaban. Esta cohesión ideológica fue clave en como fue estructurado el modelo de democracia en que se desarrollaron las empresas. Ese fue cambiando con el paso del tiempo y rápidamente desaparecieron los elementos de contenidos que cada organización presentaba. Constituiría un reto para todo el actor político resolver el desafío de involucrar a las nuevas generaciones en desarrollo institucional de los países con la participación democrática. Tendrían que involucrarse en mirar estas cuestiones fundamentales: disminuir considerablemente la desconfianza; ofertar nuevas maneras de integración para satisfacer las aspiraciones de la gente; presentar oferta curricular en los centros de estudios mas atractivas y con menor tiempo y dar facilidades de incorporación a las organizaciones en la parte directiva, poco flexible y con un tiempo muy largo para su renovación. Navegación de entradas Una nueva forma de gobernar el mundo: el imperio de los algoritmos El sofisticado y efectivo arsenal de Irán para atacar a Israel y Estados Unidos