Por Aquiles Olivo Morel

Una sociedad que se resiste a aceptar las trasformaciones se define como aferrada a su pasado, suele ser excesivamente conservadora y no admite someterse a los designios de los tiempos. Una elite aparenta dominar los hilos del poder actuando como un titiritero que se esfuerza por no perder el control en cada momento estelar. El nuevo Código Penal, aun después de completar el procedimiento legislativo establecido en la República Dominicana, continúa siendo cuestionado como si el tiempo no hubiese transcurrido. Se trata de una sociedad con un sentido de oposición exagerado: cuestiona todo cuanto se puede considerar positivo para una sociedad que demanda avances en materia de justicia. 

El nuevo código penal introduce importantes novedades en materia de sancionar el delito, en unos tiempos que se requiere adaptar y comprender el curso que el mundo digital ha significado. Los delitos cibernéticos ahora en esa importante pieza legislativa se introduce sanciones penales importantes. Los elementos de la libertada de expresión y la difamación e injuria son abordados desde la óptica penal. El viejo código vigente desde 1884 desempeño un papel importante en todo ese tiempo, pero ya era el tiempo de reconocer como fue quedando obsoleto. 

Las 43 modificaciones o transformaciones relevantes contenidas en el código serán puestas a prueba a partir de su entrada en vigor; además, del aumento de la pena máxima a 40 años por una infracción y hasta 60 años por acumulación de condenas, son apenas algunas novedades a las que debemos considerar en lo adelante. La Tipificación de nuevos delitos como feminicidio, sicariato, terrorismo, ciberdelitos, corrupción, discriminación y ataques con sustancias corrosivas se introducen para regir en lo adelante en una sociedad en que estos delitos resultaban de difícil manejo en los tribunales. 

Eliminación de penas de prisión para ciertos casos de difamación e injuria vinculados al ejercicio periodístico empiezan a marcar el norte de una sociedad en que a través de los medios la gente dice de todo y se salía al final con la suya. Y cuando se ven los aspectos entre las personas y las empresas introduce también cambios en la responsabilidad penal de las personas jurídicas (empresas). En fin, los días porvenir serán cruciales para entender la dimensión de las nuevas tipificaciones de los delitos introducidos en esta importante pieza legislativa (74-25) que ya empieza a ser utilizada por los especialistas en derecho penal. 

Las discusiones fueron amplias y con gran participación de todos los sectores. A veces se estancaron, tal como sucedió con las tres causales. Sectores insatisfechos porque no consideraron sus propuestas. También el presidente la Republica en determinado momento se inclinó por externar sus criterios. Refirió que toda ley es perfectible, pero debe ser sometida a prueba. En fin, el camino de esta nueva ley fue agotado y hoy se va a los tribunales para su aplicación.

¿Cuáles cosas quedan pendientes? Las tres causales; la libertad de expresión en ciertos artículos; la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Constituyen un ejemplo de posteriores discusiones para hacer de este código una herramienta de mayor alcance social.  En día reciente se escucharon voces que reclamaban discusiones extemporáneas, propias de otros días. La resistencia llegó también a ocupar espacio entre quienes por días discutieron y consensuaban los aspectos relevantes. 

Discutir constituye la esencia de la democracia y culminar en los consensos necesarios. Sin embargo, resistirse a los cambios como estandarte de presentar una sociedad estancada, con poca posibilidad de avanzar hacia mejores paradigmas de alcance general constituye la peor solución a la paz social. El código que se inaugura hoy tiene toda la esencia para elevarse con sanciones ejemplificadoras de delitos antes exento de sanción. La esperanza de muchos para construir una mejor sociedad se encuentra en estos nuevos artículos que van contra la resistencia de una gran mayoría incomoda por los cambios y el progreso.

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